Mixtura Restaurante, Valle de Guadalupe, Ensenada, Mexico. Vineyard, viñedo, winery, Relieve Vinicola.

27 Jan La Caja Seca’s: Art in Movement


“Ensenada es conocida como la capital de la gastronomía creativa de México, la ciudad con más científicos por habitante en Latinoamérica. También nos conocen por los buenos vinos y la cerveza artesanal. Si ya saben que comemos y bebemos bien, también que somos —en su mayoría— personas de mente crítica. Esperen conocernos ahora por nuestra capacidad para representar nuestra cultura de forma visual”.

En colaboración con un equipo de profesores y estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California, Bremer fundó en 2014 el programa curatorial y educativo EAC, desde donde se han organizado exposiciones individuales y colectivas de los estudiantes de la Facultad de Artes. Si bien contaban con dos espacios de montaje —la misma universidad y el Teatro Universitario Benito Juárez—, su más reciente proyecto apuesta por el desplazamiento como una estrategia para generar encuentros de mayor alcance. Así, con el objetivo de llevar propuestas artísticas a zonas periféricas de Ensenada y toda Baja California, nace la idea de crear una galería itinerante que también permita dar mayor visibilidad a la producción de artistas locales. ¿Cómo funcionará? Como su nombre lo dice, Caja Seca es lo que fuera una vez la caja de un tráiler con una superficie de 7.92 m por 2.43 m de alto. Aunque el espacio es limitado, para poder exponer obra de gran formato y alto detalle, se levantaron 6 paredes falsas que se abren como puertas, de las cuales 4 se pueden desmontar y colgar al exterior. Las dos restantes se difuminan creando la ilusión de no estar ahí.

Bremer explica que la iniciativa es un proyecto piloto para medir si este tipo de espacios pueden ser autosustentables en la región, pues entienden que “el mercado es un concepto complejo y cambiante en el contexto económico y tecnológico actual. Faltan estrategias por explorar, por eso probaremos con una galería móvil que sale en busca de nuevos espectadores y posibles coleccionistas”. Mientras tanto, la idea es desplazarse hasta donde las posibilidades lo permitan y, como dice su coordinadora, “hasta donde el municipio nos deje estacionarnos, porque la multa del corralón es cara”.

Caja Seca tiene tres ejes de acción: la difusión de obras, la creación de un archivo y el desarrollo de una plataforma pedagógica. Como espacio, está abierta a recibir todo tipo de propuestas artísticas, el único requisito es ocupar o intervenir los espacios interior o exterior de la caja. En sentido estricto, no existe un trabajo de curaduría convencional ni los roles típicos del montaje de una exhibición. Y aunque Bremer reconoce que esto puede ser un arma de dos filos, este tipo de dinámica ofrece otras lecturas y puestas en escena. “El productor de la obra se convierte en el curador, el museógrafo y el artista. EAC tan sólo es el facilitador del espacio, en algunas ocasiones financiando materiales, herramientas, partes del montaje; y en otras, ofreciendo consultas curatoriales o de museografía”.

Otra apuesta de la galería —como parte del EAC— es generar un archivo que funcione como una especie de mapeo sobre el arte de la región y, por lo tanto, sobre su imaginario: “EAC busca documentar la Historia del arte dentro de Ensenada, pero no se trata sólo registrar para aplicaciones etnológicas a futuro. Entonces, ¿por qué un archivo de arte? Nos basamos en el artículo “Refining Art Historically” (1989), donde Jerrold Levinson argumenta que a las cosas se les da legitimidad como arte cuando existe una intención de ser considerada de esta manera […] Sin un registro de arte, no poseemos la historia de la validación. Sin esa historia, no podemos saber qué es arte para la región”.

Por su parte, en el ámbito de la práctica pedagógica, Caja Seca aprovechará la naturaleza de su espacio móvil para llegar a zonas rurales y periféricas donde se puedan desarrollar talleres y clases que detonen el sentido de identidad: “Estamos convencidos de que las prácticas artísticas cambian la percepción del entorno social. A partir de procesos creativos es posible amplificar un mensaje creando conexiones entre objetos artísticos y la audiencia, con la intención de formar una plataforma de conocimiento para el involucramiento social y la participación ciudadana”. Las actividades serán diseñadas de acuerdo a la comunidad, tomando en cuenta que muchas están formadas por migrantes y marcadas por la interconexión cultural.

Como todo proyecto independiente, los riesgos y complicaciones son muchos. Pero la apuesta es aún mayor: “El gran contra de ser independientes”, señala Bremer, “es obtener los permisos, pero el pro es que tenemos libertad. Nosotros no nos preguntamos si la obra es de buena o mala calidad, basándonos en los estándares de evaluación que marcan la cultura dominante. Nosotros exponemos al artista que pida apoyo. No censuramos por razones de gusto, sino que facilitamos lo que está en nuestras manos para ayudar a quitarle las trabas al artista y se pueda dedicar a producir. Lo que representa desarrollar y gestionar este tiempo de propuestas son dos cosas: pedir ayuda y dar las gracias”.

 

Caja Seca arranca actividades el 10 de junio, con una serie de intervenciones por parte del público. Su primera exposición tendrá lugar en julio. Su agenda y recorrido serán anunciados en su página de Facebook: facebook.com/lacajaseca